9 de julio de 2010

Artículo de 2009: Lápiz japonés (Argentina)

Desde Crítica Digital de Argentina, publicaron este artículo:

JÓVENES PORTEÑOS Y EL ANIMÉ

Lápiz japonés

Las criaturas surgidas de las historietas y animaciones japonesas, el manga y el animé, cobran vida en Buenos Aires, donde los fans se disfrazan de sus personajes favoritos y dan vida a un mundo que va
de la inocencia a lo perturbador.

El trío que se refugia en un rincón de la carpa verde del Jardín Japonés es bañado por la luz intermitente de los flashes. Los tres tienen la misma altura (un metro sesenta, promedio) y ninguno supera los veinte años. El pelo violeta, largo hasta el ombligo, le cuelga, a Ernesto, sobre un equipo blanco. Las chicas, una a cada lado, sostienen un cetro de goma eva con forma de apio –o cebolla de verdeo, se pelean por la definición–. Sus vestidos fueron armados con minuciosidad en sus casas. Natalia es novia de Ernesto y la otra es Sonia, la hermana menor del chico. De los ojos de Natalia brotan largas pestañas azules. Sonia lleva un escote que enfrenta el frío de la tarde despreocupado. Es difícil hablar con ellos. Son cosplay, chicos que se caracterizan como alguno de sus personajes favoritos. Cada cinco minutos, alguien aparece para pedirles una foto: un padre con su hijo, grupos de quinceañeros, todos quieren guardar la imagen del grupo que enarbola una bandera con su nombre: Okawari. Llaman la atención, pero son sólo tres de los cientos que se calzan una identidad de fantasía en cada jornada de animé y manga que se hace en Argentina.

Según las posibilidades del lugar y el precio de la entrada, las reuniones de animé y manga congregan asistencias dispares. En el Jardín Japonés, se reunieron unas 1.500 personas el viernes pasado y, unas 2.500 el sábado, cuando el plato fuerte era el desfile de cosplay. En jornadas anteriores, los cosplayers llevaban sus verdaderas espadas samuráis, afiladas y más pesadas, a veces, que sus propios portadores. No había violencia, sin embargo; eran puro adorno. Pero en algún movimiento de exhibición, los sables a veces bailaban por el aire y casi rozaban a quienes paseaban por ahí. La prohibición dio lugar a la invención de los asistentes, que con maderas y cartones diseñaron las más variadas armas heroicas para las siguientes presentaciones.

Las historietas japonesas son conocidas como manga. Cuando son exitosas, llegan a la televisión. En el paso a dibujo animado, reciben el nombre de animé. Sucede a veces también el camino inverso: exitosas series de televisión han pasado al papel para seguir en la cosecha de adeptos –y, cómo no, de dinero también–. Generalmente, las historias son intrincadas y poseen tramas psicológicas más densas que las de las animaciones tradicionales en Occidente.

Según los fanáticos más eximios, hay tres generaciones de seguidores del manga y el animé en Argentina: una primera, que se crió con Mazinger, Robotech y Transformers en los '80. Para ellos, encontrar material en el exterior era difícil y costoso. El VHS era el tesoro intercambiable. En los '90, luego de un alud de animaciones estadounidenses, el animé japonés resucitó en series como Dragon Ball Z y Sailor Moon. Luego Internet se masificó, y ese Japón tan lejano pasó a estar a solo un click. Los que ya venían conectados con este mundo, a través de comiquerías y clubes de fans, intensificaron sus relaciones. La tercera generación viene al mundo del manga y el animé con el camino allanado.

Los tres integrantes de Okawari recrean a personajes de un programa sintetizador de voz. Las chicas son la versión mala y buena de un mismo dibujo. "Algunos creen que el manga es porno. No saben que hay muchos géneros", se queja Ernesto. El hentai es el manga o animé con contenidos pornográficos. Los ojos grandes, los cuerpos diminutos dan a los personajes de estas historias una imagen aniñada y, por esa razón, muchas veces, desde este Occidente, el hentai es visto como pornografía infantil. "Hay muchas variantes del manga", dice Sonia. Interrupción. Flash. Y la charla sigue. Sonia muestra su vestuario. "Lo hice yo misma, tenía alguna idea de corte y con tutoriales de Internet armé todo", se enorgullece.

Hay pelucas por doquier, kimonos, sombreros, polleras que dejan entrever la bombacha. Un festival de individualidades y rarezas, una fiesta de disfraces que recrea manga y animé en los cuerpos jóvenes y alucinados de quienes por una tarde dejan de lado el jean y la remera para subirse sobre el estridente uniforme de su héroes favoritos. Esa pasión por ser otro y exhibirse sin tapujos atraviesa el rojo sólido de los lentes de contacto de Gabriela, que es profesora de nivel inicial y junto a su amiga Samantha se viste de personaje de Saber Marionette. "No llegamos a anotarnos para el desfile, pero vinimos igual. Tenemos un grupo de baile que se reúne dos veces por mes para hacer las coreografías de Sailor Moon", cuenta la chica. A su lado, su amiga Samantha se muestra más tímida. Esta es su segunda vez como cosplay. Estudia en la Ramón Falcón para ser policía y su afición por la cultura del animé se mantiene como una misión secreta.

Un festival de este tipo incluye: karaoké con chicas y chicos occidentales que recitan de memoria, con fonética perfecta, las canciones en japonés de sus series favoritas, y talleres de dibujo, donde jóvenes y niños sacan el lápiz y sobre la hoja en blanco comienzan generar los trazos que dan como resultado esos grandes ojos que se asoman al mundo desde el arte manga. "Siempre agrandalos para arriba, nunca para los costados. Mantené el espacio intermedio limpio", indica el profesor.

También suele haber grupos de baile. El Parapara es otra de las atracciones. Los participantes desgastan el piso a firme salto de música tecno-pop con movimientos que recuerdan a intrincadas coreografías aeróbicas. Las figuras de las bandas sonoras de animé son adoradas por los seguidores. Hironobu Kageyama es uno de los más conocidos: se volvió estrella con la serie Dragon Ball Z. En julio estuvo en Buenos Aires, en el Animé Friendo, y despertó la locura entre sus fanáticos.
Sacado del link: http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=27995

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