viernes, 4 de marzo de 2011

Artículo: Haruki Murakami: En la cúspide de las letras

Desde Vanguardia de México publican esta noticia:

Haruki Murakami: En la cúspide de las letras

Que un escritor llame a su más reciente obra “la más ambiciosa, de mayor volumen, y espero sea la más importante de mi vida” es un arma de dos filos. Puede asegurarle el éxito infinito o afianzarle un fracaso al aumentar irracionalmente las expectativas. Aunque a Haruki Murakami todo se le permite, o mejor dicho, él mismo se da permiso de hablar sobre su trabajo sin someterse al amago de la mercadotecnia.
En febrero llegó a México la nueva novela del escritor japonés, quizá el más destacado de las últimas décadas, incluso en Occidente. “1Q84” es el título del manuscrito que batió récord de ventas en las librerías de Japón -2 millones y medio en la primera semana- y que ahora ya se puede encontrar en nuestro país, pero con una desventaja: el libro contiene sólo dos terceras partes de la obra completa, así que queda inconcluso hasta la llegada en Hispanoamérica del último tomo, en 2012.
El título de esta amplia novela (752 páginas, pues la edición de Tusquets para México y España contiene los dos primeros libros) es tan simple y la vez, confunde a quienes no conocen la lengua japonesa. “1Q84” hace alusión a la novela clásica de Geroge Orwell, “1984”. Pero la Q no es un guiño sin motivo del autor, como no lo es, nunca, ninguna de sus palabras o frases. En japonés, el número 9 y la letra Q se pronuncian igual, por lo que Murakami logró este ingenioso juego de números y letras que le otorga a un período específico y registrable el carácter de imperfecto. “Orwell escribió 1984 mirando al futuro, y yo, con mi novela, quiero hacer lo contrario, mirar al pasado, pero sin dejar de ver al futuro”, ha dicho el autor sobre este largo relato, que se sitúa en el Japón de 1984.

El autor del momento
Haruki Murakami (Kioto, 1949) es uno de los escritores vivos con más poder de convocatoria en la actualidad, no sólo en Oriente, sino en el mundo entero. Aunque comenzó a escribir a los 30 años –tuvo la revelación de que podía convertirse en escritor mientras veía un partido de beisbol–, su obra ya comprende más de 15 títulos publicados y traducidos a todos los idiomas.
Pero un halo enigmático rodea a este autor contemporáneo, y es su resistencia a convertirse en una celebridad. No acude a fiestas, no da conferencias, no firma libros, no concede entrevistas (ha accedido a muy pocas). Y presume de no tener amigos escritores.
“Soy un mero trabajador, al que le gusta la cultura popular, mientras que la mayoría de los escritores son unos snobs que ni yo les gusto a ellos ni ellos me gustan a mí. Pero creo que voy ganando territorio porque, aunque los otros escritores no están de mi lado, los lectores sí”.
El también traductor de autores estadounidenses al japonés tiene una afición muy evidente por la música, sobre todo por el jazz, que aparece en muchas de sus novelas, como “Tokio Blues” o “After Dark”. “Jamás había escuchado una música tan sorprendente, así que me volví un fanático del jazz y, más tarde, un escritor al que el jazz le enseñó todo”.
¿Y de qué escribe Murakami? El japonés, quien varios años ha sonado para recibir el premio Nobel de Literatura, es un defensor de la cultura popular. Le encantan las series de televisión (“Lost”, por ejemplo), las películas de terror, las novelas de detectives, la ropa sport, las canciones pop, y todo esto lo refleja en sus obras, aunque no de forma tan literal ni sencilla.

Su nuevo libro
En “1Q84”, Murakami regresa a los temas existencialistas que con marcada obsesión se leen recurrentes en su narrativa: la soledad, los sueños, los fantasmas metafóricos, los juegos siniestros de la modernidad.
Aomame y Tengo son los protagonistas de esta novela situada en el Japón de 1984. La primera es una instructora de gimnasio, con un defecto físico que logra ocultar y con una debilidad por el estudio de la historia. El segundo es un aburrido profesor de matemáticas. Ambos tienen treinta años, son solitarios y poco a poco, por azares del destino, la vida parece querer entrelazarlos. Sin embargo, los dos esconden secretos.
Al inicio de la novela, Aomame se dirige en un taxi a una importante cita, y en el vehículo se escucha un concierto de música clásica, la “Sinfonietta” de Janácek. Sobre la autopista en la que circulan el tránsito es pesado, por lo que el taxista le sugiere bajarse en pleno asfalto y tomar una escalera de emergencia que la conducirá a una estación de tren. Ella es una asesina.
Tengo, por otro lado, es además de matemático un aspirante a novelista, al que su editor le encarga un extraño trabajo, dar forma a “La Crisálida del Amor de Aire”, una inquietante obra escrita por una adolescente que debe ganar un concurso literario.
En “1Q84”, Murakami nos sumerge en una historia de sectas, corrupción y amor, pero a través de su narrativa pausada y colmada de detalles. Aunque parece que en sus obras “nunca pasa nada”, el japonés pone a prueba al lector, quien sin notarlo, pierde la noción del tiempo buscando lo que siempre ha estado ahí: un intenso relato.
“‘1Q84’ es muy probable que termine por convertirse en la obra maestra de Murakami. Es un libro asombroso. Está escrito por un autor en la cima de su maestría, en plena posesión de todos los recursos de la narración, de la expectativa de la emoción, del misterio, de la imagen. Avanza lento y poderoso, sin perder jamás el ritmo, siempre subyugante, cada vez más intrigante, creando un laberinto narrativo a cuyo encanto y atractivo resulta imposible sustraerse”, ha dicho Andrés Ibanéz, crítico del diario ABC Cultural, de España.
Por su parte, Diego Gándara, de La Razón, considera que en este libro, Murakami va introduciendo al lector en una historia que acaba revelando una arquitectura compleja, “compuesta por pequeñas intrigas que, en su conjunto, conforman un mapa invisible de fronteras infinitas, cuyo telón de fondo, 1984, el año que precisamente Orwell imaginó en 1948, resplandece en la noche de los tiempos como una pesadilla atroz”.
“1Q84” es la novela que la crítica vislumbra como la obra cumbre del japonés, pero los lectores no estaremos de acuerdo. Egoístas, tal vez, queremos más de Murakami, más y mejor aún. Que Murakami no se acabe y que su creación máxima, su obra maestra, la reserve hasta el último aliento.

Fuente: Vanguardia de México: http://www.vanguardia.com.mx/harukimurakamienlacuspidedelasletras-664663.html

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