sábado, 19 de febrero de 2011

Artículo: Primera escuela de cine de Bogotá

Desde El Espectador de Colombia publican esta noticia:

Primera escuela de cine de Bogotá

Detrás de una puerta apenas perceptible entre el imparable movimiento y el bullicio de la carrera séptima se oculta uno de los lugares más representativos para el cine en la ciudad. Antes, cuando el calendario le daba paso a los años 70, en una época en la que no había escuelas de cine y la única alternativa era hacer los estudios en el extranjero, el lugar de formación en la ciudad era la Cinemateca Distrital, la misma que hoy sigue latente en la emblemática avenida.
Al maestro Hernando Salcedo Silva, fundador del Cine Club de Colombia, su público lo escuchaba impávido. Cada frase que pronunciaba en el teatro era un descubrimiento, una razón más para sospechar que hacer películas no era imposible. Muchachos jóvenes y sedientos de cine llegaban a la Cinemateca Distrital a buscar historias, a descubrir miradas ajenas y a crear las propias. Al fin y al cabo, todos soñaban con ser cineastas.
En sus comienzos, la Cinemateca funcionaba en la Sala Oriol Rangel del Planetario de Bogotá y allí empezaban a formarse los directores de la generación de los 70 y los 80. Para 1976 ya se proyectaban películas de todo el mundo en su sede actual, en la carrera séptima con calle 22, y se discutía la retrospectiva de cines como el cubano con sus directores más representativos presentes. Desde su concepción, la Cinemateca fue más que una sala para el cine universal. Fue un núcleo de apoyo para las distintas manifestaciones fílmicas y un espacio ideal para el apoyo y el aprendizaje alrededor del séptimo arte.
“El papel de la cinemateca es invaluable, alfabetizó a los bogotanos en el lenguaje audiovisual y los sedujo con las historias que no tenían espacio en las listas comerciales”, así habla el hoy director de cine Lisandro Duque del espacio en donde se recuerda con si parpadear y el corazón agitado frente a películas como El ladrón de bicicletas o Memorias del subdesarrollo, en el año de 1975. “En esa época cuando no existían organizaciones en torno al cine, la Cinemateca era el metedero, el lugar de cohesión de los nacientes cineastas colombianos”.
Como lo señala con un tanto de nostalgia Duque, y como lo afirma el desconocimiento de muchos bogotanos del lugar, su ubicación en el centro ha hecho que cuantiosos cinéfilos abandonen sus asientos. Sin embargo, la historia de esa pequeña sala, con apenas 170 ubicaciones, le pertenece también a la medula de la gran Bogota. Por eso Duque insiste que la Cinemateca alejada del centro nunca seria la misma.
Actualmente, la Cinemateca hace parte del recién creado Instituto Distrital de las Artes, entidad adscrita a la Secretaría de Cultura. La primera en dirigir esta propulsora cinematográfica fue Isadora de Norden, una enamorada del cine que desde el principio busco cautivar a los espectadores con la calidad de diversas imágenes en movimiento de todo el mundo.
Hoy, además de la amplia programación que ofrece al público, que va desde ciclos rosa, recorridos por el cine latinoamericano, hasta completas retrospectivas de los grandes directores, la Cinemateca apoya todos los eventos cinematográficos que hay en la ciudad. Asimismo, lidera los cuadernos de cine colombiano, publicación especializada que funciona como una tribuna de investigación y debate acerca de las creaciones nacionales.
“Somos un centro de investigación y de pensamiento, eso nos convierte en una entidad integral, estamos en todo aquello que tenga que ver con el desarrollo de las artes audiovisuales”, así habla del lugar Sergio Becerra su actual director.
A Becerra poco le interesan las cifras taquilleras porque La Cinemateca tiene la gran ventaja de no depender del flujo comercial. “Esta es la casa de todos los cines y todos los cineastas, eso la hace única e incluyente”. El precio de la boletería corrobora sus palabras, el ingreso cuesta $2.500 y en meses como enero pasado, la programación fue gratuita, dejando como resultado, 18 mil bogotanos con una nueva historia en su memoria.

Este centro cultural es también la responsable del fomento y del apoyo de las artes audiovisuales en el Distrito. De acuerdo a su afán por impulsar el desarrollo del cine colombiano es la encargada promover los seis premios para creadores que entrega anualmente la Secretaria de Cultura en la parte audiovisual.
A este espacio abierto para todas las historias, Rubén Mendoza el creador de la Sociedad del Semáforo, le debe el primer premio de un guión. Bajo su amparo, dice el joven director -que ya perdió la cuenta de las tardes viendo historias en el teatro- hizo La Cerca, uno de sus trabajos mas reconocidos. El ahora viajero del mundo confiesa que la quiere más de lo que debería. “Al conocer cinematecas de otras partes, sólo siento amor por la terquedad quijotesca de los que se miden a manejarla, siendo muchas veces sólo un remedo de cinemateca, más por las políticas distritales que por los esfuerzos individuales”.
Hoy, a pesar de no contar con un archivo filmográfico propio, como las grandes cinematecas de las que habla Mendoza y aunque Becerra tenga razón cuando insiste en que le hace falta una sede mas grande, acorde con el movimiento cultural de la capital, La Cinemateca Distrital sigue teniendo el poder de provocar la curiosidad. Cuatro décadas después es todavía un gran espacio para que los bogotanos vean con los ojos mas abiertos, historias diferentes.
Fuente: El Espectador de Colombia: http://www.elespectador.com/entretenimiento/agenda/cine/articulo-251755-primera-escuela-de-cine-de-bogota

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