domingo, 30 de enero de 2011

Artículo: Demoler el Coliseo 'El Campín'

Desde El Tiempo de Colombia, el candidato a la alcaldía de Bogotá, David Luna publica este artículo:

Demoler el Coliseo 'El Campín'

El patrimonio, como la ciudad, debe estar lleno de vida, usos y gente. Debe ser objeto de uso, disfrute y funcionalidad. Por eso, no creo que el Coliseo Cubierto El Campín deba permanecer estático, ahí, tal y como está, porque sí.     Si bien en 1974 la Sociedad Colombiana de Ingenieros le otorgó el Premio Nacional de Ingeniería al Proyecto, los objetivos urbanos con que se levantó el Campín sólo se pudieron cumplir por poco tiempo. Hace años, el Coliseo dejó de ser útil para cumplir con los propósitos que estableció el Concejo cuando ordenó construirlo en 1967: dotar a la ciudad de un espacio para "congregar a los habitantes de la capital y atender sus necesidades culturales y deportivas".
    Durante los setenta, fue escenario de competencias deportivas locales y nacionales y sirvió de escenario para presentaciones culturales que convocaron las 28.000 personas que caben en sus sillas. Pero desde finales de los ochenta comenzó su decadencia. Suciedad, deterioro, falta de espacio, mantenimiento y condiciones llevaron a grupos musicales de talla nacional e internacional a negarse a presentarse en él.
    A comienzos de los noventa, incluso, fue arrendado a una firma particular por una suma lamentable, para que tuviera un uso privado. Por más de ocho años, fue imposible que este espacio se utilizara para el deporte y la cultura.
    No hay un lugar que empresarios y músicos aborrezcan más. Así, por ejemplo, en el último concierto que estuve allí, Gustavo Cerati mostró un profundo malestar con la acústica del lugar. "Lo siento, nos tocó cantar en esta, la caja de galletas", dijo. Como él, muchos de los grandes grupos que vienen de gira por Latinoamérica prefieren obviar a Bogotá y escogen plazas como Lima, Caracas o Buenos Aires.
    Por eso, porque creo que Bogotá no es la misma de los setenta y porque de la existencia de escenarios adecuados depende que la ciudad se conecte con el mundo, insisto en que se debe demoler el Coliseo. A no ser que los expertos revelen un gran análisis sobre su valor arquitectónico, sobre su importancia en la memoria de los bogotanos, sobre cómo los habitantes de la ciudad se aproximan a él y a su valor paisajístico, creo que este debe demolerse y darle vida a un escenario multipropósito adecuado para el deporte y la cultura en Bogotá. Lo más razonable es ubicar este nuevo escenario donde se encuentra el Coliseo. Eso implica demolerlo y generar una nueva oportunidad para que Bogotá construya -en un lugar central y emblemático por su cercanía al Estadio- un referente de orgullo para los bogotanos.
    Podría pensarse incluso en hacer un concurso público para diseñarlo, tal como hizo Bilbao con el Museo Guggenheim, y que permitió que una edificación pasara del abandono al cosmopolitismo.
    Es urgente que este nuevo escenario responda a los estándares internacionales en materia de dimensiones, sonido, seguridad y multifuncionalidad. Podría, por ejemplo, tener al menos 7.000 parqueaderos subterráneos y solucionar, de paso, el problema de accesibilidad al sector.
    Las necesidades deportivas y culturales de Bogotá ya no son las mismas de los sesenta. La cultura y la recreación trascienden lo local y se entrelazan con exigencias globales frente a las cuales la ciudad está rezagada. Es triste que la actual administración distrital se haya arrepentido de demoler el Coliseo. La preservación es importante, pero la renovación urbana también. Conectar la práctica de la cultura, la recreación y el deporte con el mundo es una tarea prioritaria.

Fuente: El Tiempo de Colombia: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/otroscolumnistas/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-8805345.html

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